Un buen póster fotográfico empieza con el archivo original. Una fotografía puede verse nítida en la pequeña pantalla del móvil y mostrar desenfoque al ampliarla. Antes de elegir el tamaño, revisa el archivo, el recorte y los detalles que más te importan.
Utiliza el archivo original
Siempre que sea posible, sube el original de la cámara en lugar de una captura de pantalla o una imagen guardada desde una aplicación de mensajería. Las copias compartidas suelen estar comprimidas. Más píxeles ofrecen mayor flexibilidad, pero un enfoque preciso y una buena iluminación siguen siendo importantes.
Revisa el recorte desde el principio
La fotografía de un móvil y un póster pueden tener proporciones distintas. Cambiar el formato puede eliminar parte de la imagen. Mantén los rostros y otros detalles importantes alejados del borde y comprueba la vista previa después de cada cambio de tamaño.
Observa de cerca sombras y rostros
Las zonas muy oscuras pueden perder detalle, y los filtros intensos pueden volver poco naturales los tonos de piel. Empieza con un ajuste suave y compáralo con el original. Una pantalla brillante no es una referencia fiable de la luminosidad de una impresión física.
Utiliza la vista previa para comprobar la composición
La vista previa ayuda a revisar la posición, el texto y el enmarcado. No es una prueba física y no muestra todas las diferencias entre pantalla y papel. Revisa con cuidado la ortografía, las fechas y las dimensiones seleccionadas.
Prueba tu archivo en el editor de pósteres fotográficos y consulta la guía de tamaños antes de decidir el formato. Si tienes dudas sobre una imagen, contacta con nosotros antes de hacer el pedido.
