Elige pósteres para la cocina, encuentra su lugar y combina dos motivos sin recargar la habitación.
Elige primero la pared
Empieza por una pared visible desde la mesa o la entrada. Mantén las láminas de papel enmarcadas alejadas del calor directo, el vapor y las salpicaduras. Un rincón de comedor o una pared libre junto a un aparador suele ser más fácil de decorar que la zona justo encima de la placa o el fregadero. Mide el espacio libre y deja sitio para interruptores, estantes y puertas de armario.
Recoge un color de la cocina
Elige un tono de los azulejos, los muebles o tus piezas de cerámica favoritas. Un bodegón puede repetir un azul, mientras que los colores cálidos de la fruta animan una cocina neutra. Basta con compartir un tono; no hace falta que todo combine exactamente. Si ya hay azulejos estampados, un póster sencillo ofrece un punto de descanso visual.
Da un papel distinto a cada motivo
Prueba un motivo principal marcado junto a otro más tranquilo. Un bodegón de frutas puede acompañar una ilustración botánica suave, unidos por un fondo de color similar. Compara también las formas: dos imágenes muy detalladas pueden competir, mientras que una forma potente y una composición ligera aportan equilibrio.
Prueba antes de colgar
Dibuja las medidas exteriores de los marcos en papel y coloca las plantillas en la pared. Mira la composición de pie y sentado a la mesa. Incluye la separación entre marcos en la medida total. Compara los formatos de papel con nuestra guía de tamaños y comprueba después las medidas exteriores de los marcos elegidos.